13/1/10

entrada n° 6

La biblioteca de Nerra era un vestigio de una época de gloria de la ciudad, cuando una dinastía de sabios magos había gobernado las tierras aledañas a la ciudad. Con paciencia y libertad la biblioteca había ido acumulando conocimientos y permitido el trabajo de muchos estudiosos. Sin embargo, los magos fueron desplazados a través de intrigas políticas y se sucedieron tiempos caóticos en la comarca. Luego arribaron reyes guerreros, hijos de mercenarios casados con viejas familias y dejaron de prestar atención a la biblioteca. Esta fue saqueada no más de 100 años atrás en las guerras de aquellos reyes cuando sus enemigos los vencieron y perdió gran parte de sus tesoros de conocimiento. Sin embargo perduraba y era la mayor biblioteca en muchas millas. Togas y bonetes la habitaban y unos pocos estudiante inberbes. Era uno de los pocos lugares de la ciudad donde se solía encontrar a algunos extranjeros dedicados a alguna investigación particular que necesitaba de los recursos y el ambiente de estudio de la librería. Y también se hallaba ahí el destinatario del mensaje.
Dek preguntó, subió escaleras, volvió a preguntar, se perdió y volvió a preguntar. Era dificil porque nadie parecía conocer a nadie por su nombre ahí, le preguntaban en cambio ¿A qué se dedica? ¿En que clase de búsqueda está? Y Dek no sabía esas cosas. Estaba a punto de empezar a preguntar en todos los salones persona por persona cuando escuchó una voz infantil en principio que le dijo:
-mensajero, yo conozco al que buscas.
Un jovencito de ojos brillantes y pelo pajizo le había hablado.
- Fario es mi tutor, sígueme.
Dek no lo dudó demasiado, el niño parecía serio y además estaba vestido con una buenas ropas lo que era indicio de que podía ser hijo de algún señor.
-Mi nombre es Arico, hijo de Saras el regente- cuál es el tuyo?
Dek se quito el sombrero con pluma, agachó la cabeza y dijo.
-Demetrio, pero me dicen dek.

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